Tu checklist del viajero: qué tener en cuenta antes de cada viaje?

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Tu checklist del viajero: qué tener en cuenta antes de cada viaje?

De la A a la Z: la lista de verificación completa para que no se te escape nada

A – Adapta tu equipaje al tipo de viaje: ¿maleta, mochila o equipaje de mano? Elige según la duración y el carácter de la escapada, y ten en cuenta también la temporada y las particularidades del destino.

B – Los documentos de viaje son esenciales: pasaporte, visado, billetes y confirmaciones de reserva. Revísalos con lupa y guárdalos bien para evitar el estrés en el aeropuerto.

C – La electrónica, ¡en orden!: cargadores, baterías externas, adaptadores y cables. Prepara una lista de los aparatos que necesitas y guarda contraseñas y datos importantes en un lugar seguro; sin esto, mejor ni salir de casa.

D – La salud es lo primero: un botiquín con medicamentos recetados, analgésicos, material de curación y productos para mosquitos o alergias adaptados a la región de destino. ¡No hay que arriesgarse!

E – Consulta el tiempo y mete ropa por capas, adecuada al clima. Además, unas gafas de sol, algo para la cabeza y un chubasquero impermeable, ¡porque el tiempo es caprichoso y le gusta jugar malas pasadas!

F – Cámara o smartphone con la batería a tope y una tarjeta de memoria suficiente, para no perderte ni un solo momento. ¡Las fotos son un recuerdo que nunca falla!

G – Dinero en efectivo y tarjetas: lleva algo de moneda local, tarjetas de crédito y débito, y quizás alguna moneda de repuesto. Revisa los límites de las transacciones en el extranjero, ¡que los bancos a veces te dan sorpresas!

H – Higiene personal: cepillo de dientes, pasta, gel de ducha, desodorante y otros cosméticos adaptados a la duración del viaje y a tus necesidades. ¡Sin esto, no hay quien se mueva!

I – Información de contacto por duplicado: digital y en papel. Números de teléfono, direcciones de correo electrónico, del hotel y de los servicios de emergencia locales, ¡por si acaso!

J – Menú y tentempiés: planifica comidas ligeras y agua, sobre todo si tienes escalas largas o vas a lugares con acceso limitado a comida.

K – Llaves y seguridad: asegúrate de llevar las llaves de casa, del coche y del equipaje. Y no te olvides de poner candados antirrobo en las maletas o carteras con RFID. ¡La seguridad es fundamental!

L – Ubica los puntos importantes: mapas, aplicaciones de navegación, direcciones de embajadas y centros de información turística locales. Así te será más fácil orientarte en un sitio nuevo.

M – Seguro de viaje: médico y de equipaje. Ten siempre a mano los documentos y contactos de la compañía de seguros, ¡porque nunca se sabe lo que puede pasar!

N – Hidratación y confort: una botella reutilizable a mano, una almohada de viaje y otros artilugios que te ayuden a sobrellevar las largas horas en la carretera sin cansarte de más.

O – Organización del tiempo y del itinerario: prepara un horario con las atracciones, fechas y citas. Puedes usar aplicaciones para gestionar tareas o un cuaderno clásico, ¡para que no se te escape nada!

P – Empaca la ropa con cabeza: separa la ropa interior, la de diario, la de noche y la deportiva. Los organizadores o bolsas al vacío te ayudarán a ahorrar espacio. ¡Pruébalo, de verdad funciona!

R – Reservas bajo la lupa: revisa las fechas, confirmaciones y condiciones de cancelación, no solo de los hoteles, sino también de los traslados, atracciones y restaurantes, ¡para que luego no haya líos!

S – Aparatos electrónicos y accesorios: baterías externas, auriculares, lectores de libros electrónicos y copias de seguridad de documentos y fotos en la nube. ¡Los aparatos pueden fallar en el momento menos oportuno!

T – Transporte y comunicación local: infórmate sobre los medios de transporte disponibles, los horarios y las aplicaciones que te faciliten moverte por el destino. ¡Merece la pena organizarlo con antelación!

U – Ajustes de seguridad y privacidad en tus dispositivos: actualizaciones del sistema, contraseñas seguras y VPN si planeas usar redes wifi públicas. ¡Mejor que no te pillen!

W – Comodidad y entretenimiento: libros, auriculares, películas sin conexión, juegos... algo que haga que el tiempo de espera o los vuelos largos pasen más rápido y sea más agradable.

Z – Asegura tu casa o lugar de trabajo durante tu ausencia: avisa a los vecinos o a la familia, pon alarmas y sistemas inteligentes, ¡para volver y encontrarlo todo en su sitio!

De 3 a 6 meses antes del viaje

  • Planifica visados y documentos adicionales: Revisa si necesitas visado para el país de destino, sobre todo si vas a quedarte mucho tiempo o tu propósito no es solo turístico. Los visados suelen requerir una cita previa en el consulado, y el tiempo de espera puede ser de varias semanas.
  • Empieza con las vacunas: Si necesitas vacunas con varias dosis, como la de la fiebre amarilla o la de la meningitis, empieza al menos medio año antes para tener la inmunidad completa a tiempo.
  • Notifica tu viaje a las instituciones pertinentes: Si te vas a ausentar mucho tiempo, avisa a la Agencia Tributaria o a la Seguridad Social, especialmente si eres autónomo, para evitar problemas con tus obligaciones fiscales o de seguros.
  • Contrata y organiza un seguro de viaje completo: Elige una póliza que no solo te ofrezca la cobertura médica básica, sino también asistencia, seguro de cancelación y protección para el equipaje. Adáptala al tipo de viaje, sobre todo si planeas actividades al aire libre o visitar países de alto riesgo.
  • Reserva billetes y alojamientos con antelación: Reserva tu transporte y alojamiento de 3 a 6 meses antes de la salida para conseguir mejores precios, tener acceso a los lugares que sueñas y más flexibilidad con las fechas.
  • Revisa los requisitos de equipos electrónicos y conectividad: Si piensas teletrabajar, asegúrate de que el destino tiene una conexión a internet estable y rápida. También puedes llevar una tarjeta SIM local, un hotspot portátil y adaptadores y cargadores adecuados para los enchufes de allí.
  • Analiza el presupuesto y los tipos de cambio: Sigue los tipos de cambio actuales para planificar bien tus gastos. Ten en cuenta las previsiones de precios de los productos y servicios básicos; esto te ayudará a establecer un presupuesto diario realista.
  • Consulta a un médico sobre tu salud: Pide cita en una consulta de Medicina del Viajero o con un especialista para que te dé indicaciones sobre prevención y recetas para los medicamentos que necesites. Las personas con enfermedades crónicas deberían tener parámetros de salud estables antes de un viaje largo.
  • Organiza el cuidado de tu casa y responsabilidades durante tu ausencia: Decide quién se encargará de tu apartamento, las plantas, los animales y la correspondencia. Avisa también a los vecinos o a personas de confianza para minimizar el riesgo de sorpresas desagradables mientras no estés.
  • Fórmate y prepárate lingüísticamente: Si viajas a un país con otro idioma, dedica tiempo a aprender frases básicas o instala aplicaciones de traducción. Incluso un conocimiento mínimo del idioma facilitará mucho las situaciones cotidianas y mejorará la comodidad de tu estancia.

Pasaporte y visados: comprueba su validez y los requisitos de entrada

La validez del pasaporte es clave antes de cualquier viaje. Muchos países exigen que el documento sea válido al menos de 3 a 6 meses después de la fecha prevista de salida, pero hay excepciones; por ejemplo, en Turquía el pasaporte debe ser válido al menos 150 días desde la fecha de entrada.

Un pasaporte actualizado es obligatorio incluso para niños y bebés, quienes tienen sus propios documentos, que suelen ser válidos por menos tiempo, por ejemplo, 5 años. Comprobar la fecha de caducidad te evitará problemas innecesarios en el control de fronteras.

Los visados de diferentes tipos (turísticos, de negocios, de tránsito, de estudiante o de trabajo) tienen distintos requisitos y documentos adjuntos. Define el propósito de tu viaje y verifica qué tipo de visado necesitarás para presentar la solicitud adecuada y tenerlo todo a tiempo.

Los sistemas electrónicos de autorización de viaje (como ESTA, eTA, ED) están reemplazando cada vez más los visados tradicionales, especialmente en países como EE. UU., Canadá o Aruba. Asegúrate de que los datos introducidos en los formularios coincidan exactamente con tu pasaporte, de lo contrario podrías encontrarte con una denegación de entrada.

Los cambios de datos en el pasaporte, como el apellido tras un matrimonio, exigen la actualización de los documentos antes del viaje. Si todavía no tienes el pasaporte nuevo y la salida es inminente, comprueba si el país de destino acepta un documento temporal o el pasaporte antiguo con otros documentos, como una tarjeta de residencia.

El visado de tránsito es un tema fácil de olvidar, sobre todo en las escalas en lugares como el Reino Unido. Incluso una breve parada en el aeropuerto puede requerir un visado de tránsito especial, como el Direct Airside Transit (DATV) o el Visitor in Transit. Es mejor comprobarlo antes para evitar problemas después.

Las tasas de visado pueden variar una barbaridad. Algunos países cobran cientos de dólares por un visado, mientras que otros, como Maldivas, ofrecen visados electrónicos gratuitos para turistas por un período de estancia determinado.

Los documentos adicionales para la entrada incluyen, entre otros:

  • billete de vuelta,
  • prueba de tener fondos suficientes,
  • certificados sanitarios o formularios electrónicos cumplimentados (por ejemplo, Health Pass).

La falta de estos documentos puede resultar en la denegación de entrada o la necesidad de cumplir una cuarentena.

Las restricciones de entrada especiales pueden afectar a ciudadanos de ciertos países o personas de una religión específica, influyendo en el momento y lugar de cruce de la frontera. Revisar las normas en las páginas web oficiales del gobierno te permite evitar sorpresas y planificar la ruta de acuerdo con la normativa.

Actualiza visados y permisos antes de cada viaje, sobre todo si ha pasado mucho tiempo desde tu último viaje. Las políticas migratorias cambian rápidamente, por lo que las autorizaciones anteriores pueden caducar y tendrás que volver a solicitarlas o renovar los visados.

Investigación preliminar del destino y reserva de elementos clave (vuelos principales, alojamientos únicos)

Empieza la elección del destino analizando la disponibilidad y los precios de los vuelos principales. Al reservar los billetes con antelación, pillarás tarifas más ventajosas, sobre todo en rutas operadas por varias aerolíneas. Revisa también las conexiones alternativas y las posibles escalas que podrían reducir el coste o mejorar la comodidad del viaje.

Cada vez es más importante elegir un alojamiento único, que realce toda la experiencia del viaje y le dé un toque especial. Los establecimientos con carácter, como casas solariegas, castillos, cabañas ecológicas o pensiones atípicas, están ganando popularidad porque te permiten sentir la atmósfera local y vivir algo más que un hotel típico.

Adaptar el alojamiento a las necesidades individuales es clave, especialmente para quienes eligen el "workation". Una conexión a internet fiable y un espacio de trabajo se convierten en prioridad. Los establecimientos locales suelen ofrecer paquetes especiales entre temporadas que prolongan las estancias fuera de la temporada alta, lo que facilita la planificación y aumenta el confort.

Utilizar herramientas de comparación de ofertas y programas de fidelidad permite optimizar los costes y mejorar el estándar de la estancia. Acumular puntos u obtener beneficios es un auténtico lujo para quienes valoran la calidad y la comodidad al viajar.

Al elegir alojamientos únicos, fíjate en lugares que se integren con la cultura y la naturaleza locales. ¿Ejemplos? Agroturismos con talleres especializados o alojamientos cerca de atracciones naturales, como parques de cielo oscuro para astroturistas. Estas ubicaciones aumentan el atractivo del viaje y apoyan el desarrollo turístico sostenible.

Planificar con antelación ayuda a gestionar el riesgo asociado a los altos costes y los cambios en la disponibilidad de servicios. Al elegir fechas menos populares y destinos menos concurridos, es más fácil encontrar ofertas ventajosas y evitar las aglomeraciones, que a menudo limitan la elección de alojamiento y estropean el confort de la expedición.

Vacunas y consultas médicas

Para poder vacunarte, primero se realiza una historia clínica detallada, que permite evaluar cualquier contraindicación individual. Durante esta consulta, se analizan:

  • enfermedades actuales,
  • medicamentos que tomes,
  • historial de vacunaciones anteriores,
  • reacciones a las vacunas.

De esta forma, la administración de la vacuna es segura y eficaz.

En las consultas de medicina del viajero, se adaptan las recomendaciones de vacunación a las particularidades de las regiones que vayas a visitar, teniendo en cuenta los riesgos epidemiológicos actuales, como:

  • fiebre amarilla,
  • fiebre tifoidea,
  • meningococos.

El especialista te indicará qué vacunas son obligatorias o recomendadas para tu destino concreto.

Además de las vacunas, durante la visita también podrás hablar de otras medidas preventivas, como, por ejemplo:

  • consejos de higiene,
  • uso de repelentes contra mosquitos,
  • medidas para prevenir intoxicaciones alimentarias.

Esto, claro, aumenta las posibilidades de que tu estancia en el extranjero sea sana y segura.

En algunos centros, verás paquetes que combinan la consulta con un descuento en las vacunas, lo que te permite optimizar los gastos, sobre todo si tienes que ponerte varias vacunas a la vez o si es para toda la familia.

Para las vacunas estacionales, como la de la gripe, las consultas sirven para evaluar tu estado de salud y, si es necesario, posponer la vacunación si tienes alguna infección o hay otras contraindicaciones. Así, reduces el riesgo de reacciones adversas.

Las consultas después de la vacunación, que a menudo son gratuitas, te permiten controlar los efectos de la inmunización y si ya toca la siguiente dosis. Esto es especialmente importante en vacunas combinadas o multidosis, ya que garantizan una protección completa según el calendario de vacunación.

Otro punto clave de la consulta es también la evaluación del riesgo de complicaciones post-vacunación, sobre todo en personas con enfermedades crónicas o alergias. En esos casos, el médico puede decidir usar preparados alternativos o tomar precauciones adicionales.

Se te entregará un Certificado Internacional de Vacunación, donde quedan registrados todas las vacunas que te hayas puesto. Esto es vital para viajar a ciertos países y, además, te facilita el acceso a tu historial de vacunación mientras estás de viaje.

Si viajas por trabajo, es importante que informes a tu empleador sobre la necesidad de vacunarte, ya que muchas veces es la empresa la que se encarga de cubrir los gastos de inmunización relacionados con el tipo de trabajo y el destino de la misión. ¡Así que, tenlo en cuenta al planificar tus consultas y vacunas!

Un mes antes de viajar

Organiza tus documentos de viaje – asegúrate de que tu pasaporte o DNI tenga una validez mínima de seis meses a partir de la fecha de regreso prevista. Verifica los plazos para las visas y los requisitos de autorización electrónica de entrada (como la ESTA o e-Visa).

Haz copias de tus documentos importantes como el pasaporte, billetes, confirmaciones de reserva y póliza de seguro. Guárdalas por separado de los originales y también en formato electrónico, por ejemplo, online.

Planifica cómo llegarás al aeropuerto o a la estación, pensando en posibles atascos, paradas y la necesidad de llegar con tiempo. Revisa si hay aparcamiento, opciones de transporte público y taxis.

Confirma tus reservas de alojamiento y traslados – contacta con el alojamiento y con las empresas de transporte para asegurarte de que todo está según lo acordado.

Organiza quién cuidará de tu casa, tus mascotas o tus plantas, si te vas a ir por un tiempo. Pide ayuda a alguien de confianza o contrata servicios profesionales.

Revisa el tiempo y el pronóstico para los días de tu estancia, así podrás preparar la ropa y el equipaje adecuados. Acuérdate de llevar ropa que te proteja del sol, la lluvia y el frío, siempre adaptada al clima de tu destino.

Prepara un botiquín de viaje con los medicamentos básicos: analgésicos, para problemas de estómago, tiritas, desinfectante y, claro, cualquier medicamento con receta que uses.

Actualiza tu seguro de viaje, asegurándote de que cubra tratamientos médicos, transporte sanitario y gastos de cancelación de viaje.

Prepara tus finanzas para el viaje – cambia divisa del país al que vas con antelación para evitar malos tipos de cambio en el aeropuerto. Comprueba los límites de tus tarjetas de crédito o débito y si hay cajeros automáticos donde puedas sacar dinero en el extranjero.

Ten un plan de emergencia por si algo no sale como lo previsto, como un vuelo retrasado o una enfermedad inesperada. Guarda los números de contacto de la embajada, del representante de tu agencia de viajes y de los servicios de emergencia locales.

Haz una lista de lo que quieres meter en la maleta y empieza a preparar el equipaje para no estresarte a última hora. Asegúrate de que llevas todos los cargadores, adaptadores y aparatos electrónicos que puedas necesitar.

Si piensas usar el móvil en el extranjero, revisa las condiciones del roaming y plantéate comprar una tarjeta SIM local o un paquete de datos que te salga más económico y te dé buena conexión.

Si tomas medicamentos habitualmente, asegúrate de llevar la cantidad suficiente para toda tu estancia y un certificado médico en inglés o en el idioma local, por si te lo piden al pasar la frontera o en algún control.

Infórmate sobre las costumbres locales, las leyes y las normas de seguridad para que no tengas ningún problema ni malentendido durante tu viaje.

Planificación detallada de tu ruta y reserva de alojamientos

Analiza las diferentes opciones de ruta – usa herramientas de mapas que te ofrezcan distintas alternativas para el camino, así puedes estimar el tiempo de viaje, el tráfico y las atracciones que hay por el camino. Las aplicaciones que calculan el consumo de combustible te ayudarán a optimizar los costes, teniendo en cuenta las características de tu coche y el tipo de ruta. Esto, la verdad, viene de perlas, sobre todo en viajes largos.

Ten en cuenta dónde parar para descansar y repostar – planifica tus paradas según la autonomía real de tu vehículo y la disponibilidad de servicios en la carretera. Los mapas detallados que marcan gasolineras, restaurantes y áreas de descanso hacen el viaje más cómodo y te ayudan a evitar paradas imprevistas.

Inspírate con los mapas de varias capas, que no solo te muestran carreteras, sino también carriles bici, transporte público o la calidad del aire. Así puedes adaptar mejor la ruta a las condiciones del terreno y a tus preferencias personales.

Integra tu plan de ruta con las aplicaciones de reserva para sincronizar automáticamente las fechas y horas de tus alojamientos con los cambios en los puntos de la ruta. Esto te ayuda a evitar conflictos de tiempo y simplifica la gestión de tu itinerario.

Reserva tus alojamientos con antelación, usando los filtros que mejor se adapten a lo que necesitas. Busca sitios que ofrezcan:

  • condiciones de cancelación flexibles,
  • opciones de pago en el lugar,
  • comodidades como parking, WiFi o desayuno incluido.

Echa un vistazo a las opiniones y valoraciones de otros huéspedes para evitar sorpresas y elegir la mejor ubicación respecto a los puntos clave de tu ruta.

Elige alojamientos estratégicamente situados cerca de las atracciones – ya que esto te ahorra tiempo en los desplazamientos y te permite aprovechar al máximo tus días de turismo. Los portales de reserva más populares te permiten filtrar las ofertas por su cercanía a centros urbanos, parques nacionales o paradas de transporte público.

Protégete de posibles cambios de planes inesperados – busca alojamientos que te permitan cancelar o cambiar la fecha sin coste. Esto es súper importante en temporada alta, cuando la flexibilidad es oro.

Ten en cuenta la variedad de alojamientos disponibles – desde hoteles y pensiones, pasando por apartamentos, hasta casas rurales o albergues. La elección, claro, dependerá del tipo de viaje que hagas y de tu presupuesto, y la amplia gama de opciones que encuentras en los servicios de reserva te permite adaptar el alojamiento a tus necesidades personales.

Usa herramientas para seguir los precios y las ofertas, que te avisarán automáticamente de bajadas de precio o chollos de última hora. Esto te ayuda a ahorrar, sobre todo en rutas más largas y complejas.

Planifica tus reservas de alojamiento teniendo en cuenta el clima local y la estacionalidad – elige lugares que ofrezcan comodidades adaptadas a la época del año, por ejemplo, aire acondicionado en verano o calefacción en invierno, para que tu estancia sea mucho más cómoda.

Cómo contratar tu seguro de viaje

Puedes comprar la póliza online o de forma presencial – directamente con las aseguradoras o a través de intermediarios. Comprar por internet te permite comparar ofertas enseguida y recibir los documentos al instante, lo que acelera un montón todo el proceso.

Asegúrate de cuándo empieza la cobertura. Normalmente, es efectiva desde la fecha que pone en el contrato, pero si lo compras ya estando en el extranjero, la protección suele activarse pasados unos 2 días.

Define bien los importes del seguro, especialmente en lo que respecta a gastos médicos y de transporte sanitario. Hazlo según tu destino y los precios estimados de los servicios, ya que fuera de tu país suelen ser más caros que aquí.

Elige las coberturas adicionales, como, por ejemplo:

  • cláusula de alcohol,
  • seguro de accidentes personales (SAP),
  • seguro de equipaje.

Estos extras te dan más seguridad, pero, claro, suelen subir el precio de la prima.

Da tus datos personales exactos y los detalles del viaje, como las fechas, el país y el tipo de actividades que harás (por ejemplo, deportes extremos). Todo esto influye en la oferta y el precio de la póliza.

Aprovecha las promociones y descuentos, especialmente si compras online. Puedes conseguir rebajas con códigos promocionales, programas de fidelidad o si lo adquieres en grupo.

Una vez pagado, recibirás la póliza, casi siempre en formato electrónico. Guárdala tanto en el móvil como en papel, por si acaso. El documento debe incluir el contacto del centro de asistencia y el número de la póliza.

Fíjate bien en las opciones de pago – la mayoría de plataformas aceptan tarjetas, transferencias bancarias o sistemas de pago rápido. Al elegir, asegúrate de que la confirmación y los documentos estén disponibles al instante después de la transacción.

Revisa a fondo las condiciones del seguro (las Condiciones Generales de la Póliza). Esto te ayudará a evitar sorpresas al notificar un siniestro y a entender bien las exclusiones o los procedimientos.

Si viajas en familia o en grupo, piensa en un seguro de grupo. Suele salir más barato, y así todos estáis cubiertos con un solo documento.

No necesitas ni una ni dos horas para esto – la mayoría de las pólizas las puedes elegir y contratar en cuestión de minutos, incluso a última hora antes de salir. ¡Y listo!

Avisar al banco antes de viajar y el cambio de moneda

Avisar a tu banco sobre tu viaje al extranjero es un paso esencial para evitar que te bloqueen la tarjeta o que sospechen de transacciones no autorizadas. Los bancos suelen permitirte notificar tu viaje a través de la aplicación móvil, la banca en línea o el servicio telefónico. Tienes que dar las fechas exactas y los países a los que vas, para que el sistema de seguridad funcione sin problemas.

Notificar tu viaje también es una forma de ajustar los límites de tus operaciones. El banco puede aumentar temporalmente el límite diario de retiradas o compras para que se adapte a tus necesidades de viaje. Si no avisas, es muy común que se bloqueen automáticamente tus transacciones en el extranjero, y la verdad, ¡eso puede arruinarte el viaje entero!

El cambio de divisa antes de viajar es otro asunto que, ¡ojo!, conviene arreglar con antelación, lo ideal es hacerlo en tu banco o en una casa de cambio online del mismo banco. Puedes cambiar el dinero al instante o programar la operación para un tipo de cambio y día concretos, así evitas pillarte un cambio desfavorable de última hora.

Los tipos de cambio en tu entidad financiera pueden variar según el canal de la transacción. Cambiar a través de la aplicación o internet suele ser más ventajoso que hacerlo en una oficina física. Además, muchas entidades financieras ofrecen cuentas multidivisa, donde puedes guardar dinero en diferentes monedas. Esto te facilita el acceso al efectivo una vez allí y te permite usar tarjetas multidivisa sin comisiones extra por conversión.

Las tarjetas multidivisa, vinculadas a una cuenta en moneda extranjera, te permiten pagar en la divisa local sin conversiones en cada transacción. Así, ¡te ahorras costes y evitas los molestos diferenciales de tipo de cambio!

Revisar los límites y las comisiones por usar tu tarjeta en el extranjero es un "must", ¡vamos, algo imprescindible! Algunos bancos ofrecen retiradas gratuitas en cajeros internacionales o comisiones bajas por pagos sin efectivo. Esta información la sueles encontrar en el reglamento o en la aplicación del banco.

Al planificar el cambio de moneda, ten en cuenta tus necesidades económicas reales en el destino, y, por supuesto, lleva algo de efectivo para un imprevisto, por si los cajeros o los pagos con tarjeta fallan. Siempre es buena idea tener un poquito "por si acaso".

Una semana antes de tu viaje

Revisa la validez de tus documentos de viaje, como el pasaporte o el DNI, prestando atención a los plazos que exige el país de destino. Asegúrate de que los visados que tienes estén al día y concuerden con las fechas previstas de tu estancia. ¡Ah!, y haz copias digitales de los documentos y guárdalas de forma segura online.

Confirma las reservas de alojamiento y transporte, sin olvidar las políticas de cancelación o cambio de fechas. Si vas a usar servicios aéreos o de autobús, infórmate bien sobre las normativas de equipaje, el check-in online y los requisitos de seguridad que estén vigentes.

Contrata un seguro de viaje que cubra gastos médicos, hospitalización, rescate, y también el seguro de equipaje y asistencia. Revisa que la póliza incluya las actividades que tienes planeadas, como deportes de riesgo o conducir en el extranjero.

Prepara una lista de medicamentos esenciales y un botiquín básico, adaptado al destino y a tus necesidades de salud personales. Embala todo en sus envases originales, junto con las recetas o certificados médicos si te los piden en el control de aduanas.

Verifica tu equipaje, tanto el peso permitido por la aerolínea como el clima del lugar al que vas. Lleva ropa multifuncional y accesorios que te ahorren espacio y te permitan adaptarte a diferentes condiciones climáticas.

Prepara tus aparatos electrónicos: carga tus powerbanks, comprueba los adaptadores de viaje y apunta los números de emergencia, de embajadas y de servicios de rescate locales. Descargar mapas sin conexión y algunas apps te facilitará moverte sin necesidad de internet.

Planifica tus finanzas: hazte con algo de la moneda local, ajusta los límites y activa tus tarjetas de pago según las características de tu viaje. Ten a mano tanto efectivo como una tarjeta con opción de pagos internacionales, así te cubres ante cualquier imprevisto.

Prepara tu casa: encarga el cuidado de tus plantas y animales, activa los sistemas de seguridad, informa a un vecino de confianza de tu ausencia. Comprueba que todos los aparatos estén apagados para evitar riesgos de averías o incendios.

Incluye en tu itinerario la confirmación del transporte al aeropuerto o estación y un margen de tiempo extra para el trayecto, así te evitas el estrés de posibles retrasos. Y, por cierto, mira la previsión del tiempo para el día de tu partida, te ayudará a elegir la ropa y el equipaje adecuados.

Mantente al día sobre la información sanitaria y de salud vigente en tu país de destino, como requisitos de pruebas o cuarentenas. Consultar con frecuencia los comunicados oficiales te ahorrará sustos inesperados en la frontera.

Confirmación final de la reserva

La confirmación final de la reserva es, digamos, el documento formal que acredita el acuerdo entre el huésped y el alojamiento. Una vez que ambas partes lo aceptan, el sistema genera automáticamente un documento con todos los datos clave:

  • el número de reserva,
  • los datos del cliente,
  • los detalles de la estancia,
  • las condiciones de cancelación.

El documento también debería incluir información detallada sobre el pago, como:

  • el importe a pagar,
  • las fechas de los anticipos,
  • los métodos de pago disponibles.

A menudo encontrarás un enlace a una plataforma segura que te permite realizar el pago anticipado online, lo que agiliza todo el proceso y mejora la comodidad de los huéspedes.

Un elemento crucial de la confirmación son las políticas de cancelación y las posibles tasas por modificarla. Así, el huésped sabe exactamente qué consecuencias tiene cancelar, lo cual minimiza malentendidos.

La confirmación también suele incluir instrucciones adicionales e información práctica, por ejemplo:

  • las horas de check-in y check-out,
  • los datos de contacto de la recepción,
  • indicaciones para llegar,
  • las opciones de servicios adicionales disponibles en el establecimiento.

Esta información ayuda a organizar la estancia y aumenta la satisfacción del cliente.

Cuando reservas online, lo más común es que la confirmación te llegue en un mensaje de correo electrónico, a menudo con un archivo PDF adjunto que puedes imprimir o guardar en tu móvil sin problema. Además, suelen enviarse notificaciones por SMS con un resumen de la reserva, lo que hace que la comunicación sea aún más efectiva.

La automatización del envío de la confirmación final agiliza la gestión, sobre todo en hoteles con mucho volumen de reservas. El sistema sincroniza la disponibilidad de habitaciones con los diferentes canales de venta, lo que reduce el riesgo de reservas duplicadas.

En algunos casos, el documento también incluye elementos de personalización, como deseos dedicados o información sobre requisitos especiales del huésped. Esto ayuda a construir una relación positiva y destaca al establecimiento frente a la competencia.

Guardar una copia de la confirmación final, tanto electrónica como en papel, es importante para ambas partes. Facilita el check-in y permite reaccionar rápidamente ante reclamaciones o preguntas sobre la reserva.

Qué meter en la maleta: adaptando tu equipaje al clima y al tipo de viaje

Adapta tu ropa al clima. Si vas a un lugar caluroso, opta por tejidos ligeros y transpirables, como el lino, el algodón o materiales de secado rápido. Para sitios más fríos, lleva ropa térmica, forro polar y un chubasquero que te proteja de la lluvia y el viento, ¡todo en capas!

Elige el calzado adecuado para cada actividad y terreno.

  • Para unas vacaciones en la playa, no te olvides de las sandalias, chanclas y escarpines.
  • Si vas de senderismo a la montaña, unas buenas botas de trekking con suela antideslizante e impermeables son imprescindibles.
  • Y para una escapada urbana, calzado cómodo y de ciudad que te sirva para patear la calle y ver monumentos.

Escoge el tipo de equipaje según el carácter de tu viaje. Para viajes más largos, sobre todo a sitios con clima cambiante, una maleta rígida con organizadores te vendrá de perlas. Para escapadas cortas y activas, lo mejor es optar por una mochila de senderismo con muchos bolsillos, que te dará un acceso rápido a lo más necesario.

No te olvides de los accesorios de protección específicos para cada región. La crema solar con alto factor UV es indispensable en lugares soleados y tropicales. En climas templados, te vendrá bien un paraguas o un chubasquero ligero, y para el frío, guantes, gorro y bufanda.

Apuesta por la funcionalidad y la versatilidad de las prendas. Una camisa de manga larga puede protegerte tanto del sol como de los mosquitos. Los colores neutros en la ropa te facilitan integrarte discretamente en la cultura local.

Empaca productos de higiene y médicos según el destino.

  • Para lugares con mucha humedad, lleva toallitas antibacterianas y repelente de insectos.
  • Si vas a la montaña, un botiquín con pomadas para golpes y tiritas para las ampollas.
  • Y para países con estándares sanitarios bajos, pastillas potabilizadoras de agua.

Prepara el equipo y los accesorios según el tipo de viaje.

  • Para un viaje de esquí, no te olvides de la ropa térmica, las gafas y el casco.
  • Si es un viaje a la playa, equipo para snorkel y crema aftersun.
  • Y para tus paseos por la ciudad, una powerbank para que no te quedes sin batería en el móvil mientras exploras.

Hazte la vida más fácil a la hora de organizar el equipaje. Las bolsas de compresión reducirán el volumen de tu ropa, y una mochila ligera o una riñonera te permitirán tener a mano documentos y dinero sin cargar con tu equipaje principal todo el día.

Lleva ropa para diferentes condiciones meteorológicas. Si tu destino tiene un clima muy cambiante —con mañanas y noches frescas y tardes calurosas—, te conviene apostar por conjuntos de ropa de varias capas que puedas quitarte o ponerte fácilmente.

Recuerda protegerte de los riesgos locales. En zonas tropicales, es vital protegerse de los insectos, y en regiones montañosas, hay que tener en cuenta los cambios de presión y las condiciones del terreno difíciles. La ropa y el equipo adecuados aumentarán tu confort y seguridad durante el viaje.

Descarga de mapas sin conexión, aplicaciones y copias digitales de documentos

Para empezar, descarga mapas sin conexión de distintas aplicaciones de navegación, ¡no te quedes solo con Google Maps o Apple Maps! De hecho, anímate a probar aplicaciones más específicas como Maps.me o OsmAnd, que te ofrecen:

  • mapas turísticos súper detallados,
  • rutas de senderismo,
  • actualizaciones sin tener que estar conectado a internet todo el tiempo.

¡Ojo! Instala las aplicaciones que vayas a necesitar antes de salir, así te evitarás problemas de acceso una vez estés de viaje. Además de la navegación, te vendrá genial descargar apps para:

  • comunicación,
  • traducción,
  • gestión de reservas.

Lo ideal es que todas funcionen sin conexión o con un acceso limitado a la red.

Por otro lado, guarda siempre copias digitales de tus documentos de viaje más importantes, como el pasaporte, DNI, tarjetas de embarque o las confirmaciones de tus reservas. Para esto, lo mejor es que recurras a aplicaciones seguras para guardar archivos, por ejemplo:

  • Google Drive,
  • Dropbox,
  • o programas específicos que funcionen sin conexión.

Configura las sincronizaciones y actualizaciones automáticas. Así, te asegurarás de que tus mapas y documentos estén al día justo antes de tu viaje. ¡Atención! Algunas aplicaciones te permiten programar actualizaciones automáticas de mapas para cuando tengas conexión Wi-Fi activa, lo que:

  • te ahorra espacio en la memoria del dispositivo,
  • te garantiza tener los datos más recientes de las rutas.

Protege tus dispositivos con contraseñas y cifrado, ¡esto es clave! Especialmente si guardas copias digitales de documentos importantes. Para ello, te recomendamos usar:

  • bloqueo de pantalla,
  • autenticación biométrica,
  • aplicaciones para cifrar archivos.

Prepara copias de seguridad en diferentes soportes. Por ejemplo, guarda esos documentos importantes no solo en la nube, sino también en un pendrive cifrado o en una tarjeta de memoria. De esta forma, te evitarás disgustos si pierdes o se te estropea el dispositivo principal.

Aprovecha la función de compartir ubicación sin conexión, si la aplicación que usas lo permite. Así, tus seres queridos podrán seguir tu ruta sin necesidad de una conexión constante a internet. Esto es súper útil, ¡sobre todo si vas a hacer senderismo por zonas menos urbanizadas!

Optimiza el espacio de almacenamiento de tu dispositivo. Elimina los mapas y las apps antiguas que no vayas a necesitar en tu destino. Gestionar tus archivos de forma regular es clave para usar la memoria de tu dispositivo de manera eficiente y asegurarte de tener acceso a todo lo imprescindible cuando estés sin conexión.

El día antes y el mismo día de la salida

Comprueba el estado de tus reservas y confirmaciones: 24 horas antes de tu vuelo o de que empiece tu viaje, asegúrate de que tus billetes y reservas de alojamiento están activos y se ajustan a tu plan. Si tienes alguna duda, contacta directamente con la aerolínea o el hotel para evitarte problemas luego. De paso, verifica si puedes cambiar o cancelar los billetes.

Organiza el transporte al aeropuerto o al punto de partida de tu viaje. Ten en cuenta los posibles atascos, los retrasos del transporte público y la necesidad de llegar con tiempo de sobra. Si vas a pedir un taxi o un VTC, hazlo con suficiente antelación.

Revisa tu equipaje siguiendo tu lista de cosas. Comprueba que tienes todos los documentos, la electrónica, los medicamentos y cualquier otro objeto necesario. ¡Importantísimo! Presta atención a los límites de peso y a las dimensiones del equipaje de tu compañía aérea o de transporte, así evitarás pagar recargos inesperados en el aeropuerto o la estación.

Prepara dinero en efectivo en la moneda adecuada y tus tarjetas de pago. Lleva algo de moneda local o divisas universales como euros o dólares, por si acaso. Comprueba que tus tarjetas funcionen en el extranjero y que no tengan ningún tipo de bloqueo.

Consulta la previsión del tiempo y adapta tu vestuario a las condiciones. ¡Incluso a última hora! Así podrás ver si necesitas llevar paraguas o crema solar. Ya sabes, el tiempo puede sorprenderte. Además, mantente al tanto de los avisos por inclemencias meteorológicas que puedan afectar a tu transporte.

Asegura bien tu casa e informa a tus vecinos o familiares de que te vas de viaje. ¡No te olvides de cerrar ventanas, desconectar aparatos y activar la alarma si tienes! Avísale a alguien de confianza para que le eche un ojo a tu piso o casa; siempre es mejor tener a alguien pendiente que llevarte una sorpresa desagradable, ¿verdad?

Carga todos tus dispositivos electrónicos: el móvil, los power banks, los e-readers... Y, por supuesto, no te olvides de los cargadores y adaptadores que sean compatibles con los enchufes de tu destino.

Lleva tus artículos de higiene personal y los medicamentos que necesites. Revisa la fecha de caducidad y el embalaje, sobre todo si vas a llevar solo equipaje de mano. ¡Claro! Los medicamentos tienen que estar a mano, no escondidos por ahí al fondo de la maleta.

Revisa la información de tu seguro. Ten a mano el número de póliza, la cobertura y los datos de contacto de la aseguradora, si puede ser en formato físico y digital. Así, si pasa algo, podrás actuar rápido.

Establece un horario para tus traslados y el check-in. Llega al aeropuerto al menos 2 horas antes de tu vuelo, y si es internacional, ¡pues 3 horas antes! Comprueba que has hecho el check-in online y que las tarjetas de embarque están listas, ya sea en formato físico o digital. Además, familiarízate con las normas de control de billetes y acceso, sobre todo si el evento al que vas requiere que muestres tu DNI o pasaporte.

El mismo día de la salida, ¡mantén la calma y sé flexible! Déjate un buen margen de tiempo para los atascos, el control de equipaje y cualquier otra sorpresa que pueda surgir. Lleva tus documentos y cosas de valor siempre contigo, así evitarás estresarte sin necesidad.

Configurar el autoresponder del email e informar a tus seres queridos sobre el plan de viaje

Activa el autoresponder en tu correo electrónico para que los remitentes sepan automáticamente que no estás disponible. Establece un período de validez específico para este mensaje; esto ayudará a gestionar las expectativas y a evitar preguntas innecesarias.

Personaliza el contenido del autoresponder. Incluye la fecha de tu regreso y, si puedes, los datos de contacto de la persona que te sustituya durante tu ausencia. Así, los remitentes sabrán al instante a quién pueden dirigirse si necesitan algo.

Conviene que incluyas un breve mensaje sobre el motivo de tu viaje, siempre que esto no comprometa tu privacidad, claro. Avisar de que estás de viaje de negocios o de vacaciones suele reducir la avalancha de correos y, la verdad, se entiende mejor.

Si tu buzón de correo lo permite, configura mensajes diferentes para tus contactos internos y externos. De este modo, podrás adaptar los mensajes a las prioridades de cada destinatario y mejorar la eficiencia en la comunicación.

Revisa la configuración de la frecuencia de envío del autoresponder, para que una misma persona no reciba el mismo mensaje una y otra vez. ¡Ojo! Demasiadas notificaciones pueden resultar molestas y, al final, hasta restarle profesionalidad a tu imagen.

Y no menos importante: informa a tus seres queridos sobre los detalles de tu plan de viaje. Compárteles las fechas, los lugares donde te alojarás y todos los datos de contacto esenciales por si surge alguna emergencia. Así podrás disfrutar del viaje con total tranquilidad y con la mente en paz.

Envía a tu familia y amigos una copia digital de tus documentos de viaje y de tu itinerario, sobre todo si te vas a ir un buen tiempo. Así podrán reaccionar más rápido ante cualquier imprevisto.

Acuerda con tus seres queridos las reglas de comunicación durante tu viaje. Por ejemplo, cuándo estarás disponible o a qué hora pueden esperar tus mensajes. Un acuerdo así reducirá el estrés innecesario para todos y facilitará el día a día.

Proporciona acceso a los datos de contacto importantes de las personas que te acompañen o de los servicios locales que puedan ayudarte en caso de emergencia. Así tus seres queridos se sentirán más seguros y tranquilos, y tendrán la situación más bajo control.

Configurar el autoresponder e informar a tus seres queridos son, sin duda, elementos clave tanto para tu seguridad digital como para tu tranquilidad personal. Ayudan a evitar malentendidos y estrés, tanto en el trabajo como en tu vida personal, durante tu ausencia.

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